UNA APROXIMACIÓN (CON DISIMULO) A LA ECONOMÍA

Inflación, crisis económica, PIB, Euribor, acciones, déficit presupuestario, prima de riesgo, impuestos y desempleo (mucho desempleo) …estos son sólo algunos de los términos económicos que escuchamos cada día en los medios de comunicación o simplemente en conversaciones con amigos y compañeros de trabajo, donde el café con mucho azúcar es lo menos amargo de una situación económica “delicada”.

No nos damos cuenta pero la economía, o más bien las decisiones económicas, nos acechan cada vez que realizamos una elección en nuestra vida. Y estas decisiones se tornan más importantes en épocas de crisis como la actual. En momentos de crecimiento de la economía nos volvemos más generosos en nuestra capacidad de consumo, el ahorro baja y pensamos que no hay problema en gastar todo lo que ingresamos. Lo normal es que nuestros ingresos vayan creciendo cada año, ya que nuestros salarios se van actualizando con el IPC (otra de esas palabras que nos dicen Matías Prats o Pedro Piqueras). Quizás por eso nadie dudaba en pedir hipotecas que implicaban un porcentaje muy alto de sus ingresos, aunque también el sector bancario no dudaba en concederlas (y de regalo unos miles de euros para que pudieran montar el comedor).

Pero no es cuestión de ponernos dramáticos, al menos por ahora. Hay que mirar hacia al futuro y sin duda el futuro son nuestros estudiantes.

Como decíamos al comienzo del artículo-divagación, las decisiones económicas están muy presentes en nuestras vidas, y los estudiantes no son menos en este caso. Así que también podemos mezclar en esta coctelera sus decisiones con una pizca de economía. Y si hay una decisión importante para cualquier alumno de un instituto es la de… ¿qué voy a estudiar en la universidad?

Antes comentaros, que en economía al estudiar cualquier sistema económico (capitalista, socialista, mixto…)  se plantean tres preguntas básicas: ¿qué producir?, ¿cómo producir? y ¿para quién producir? Según la respuesta a cada una de estas preguntas estaremos ante un sistema u otro. Trasladando dichas preguntas a los alumnos que están en segundo de bachillerato y modificando un poco su sentido, se obtendrían las siguientes cuestiones y recomendaría estas respuestas:

  • ¿Qué estudiar? Lo que te guste y te motive.
  • ¿Cómo estudiar? Con dedicación y ganas de superación.
  • ¿Para quién estudiar? Siempre para uno mismo y nunca para los demás (padres, profesores…)

Sin duda, esto sería un buen comienzo para una de las etapas más importantes de una persona en formación y que se va a ir encontrando a las puertas de un mercado laboral que cada vez lo pone más difícil.

Manuel Torres Martínez                                                                                                                   Profesor de Economía en el I.E.S. Sierra Nevada (Fiñana)

 

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